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  1. La ropa que no se vende tiene que encontrar otro destino

    Desde el 19 de julio de 2026, las grandes empresas que operan en la UE ya no pueden destruir ropa nueva simplemente porque haya quedado sin vender. El cambio convierte un problema discreto de inventario en una pregunta mucho más incómoda: qué hacer con todo lo que el mercado no quiso comprar.

  2. El fin del envase invisible

    El nuevo Reglamento europeo de envases empezó a aplicarse en agosto, pero sus cambios más cotidianos llegarán por etapas. Primero podremos llevar nuestro propio recipiente. Después aparecerán alternativas reutilizables. Y en 2030 algunos sobres, envases de usar y tirar y miniaturas desaparecerán de contextos concretos.